Foto de Carlos Sillero. ( Cedida generosamente por Maria)
Para la bailaora brasileña, el flamenco produce una diversidad de impulsos por su fuerza terrenal. Cuando descubrió la danza gitana, Maria encontró el valor de los gitanos, ella comprendió que una bailaora se deja llevar a cualquier parte, pero siempre tiene que estar bien firme en la tierra. Los gitanos son andariegos pero su única casa es el camino que queda bien asentado en el suelo que pisamos.
Después de un tiempo la joven Albers se dedicaba a participar de shows de Flamenco, en matrimonios, fiestas y teatros. Pero, ella sentía que faltaba una cosa, una esencia, una naturalidad que siempre buscó y sintió en el zapateo y en el compás de las palmas, así como Federico García Lorca pensaba y decía en sus poemas que el baile siempre procura su más hondo sentir.
¿Quién dice que las mujeres, no tienen musas inspiradoras?. Maria rompe esquemas y se enorgullece y admira mucho a la bailaora Eva “Yerba Buena” y a Juliana Prestes porto-alegrense que también fue su profesora . El estilo de la tierna joven es visceral , sus movimientos son cargados de fuerza, Maria cuando comienza a danzar se deja llevar más por su arteria aorta que por la perfección simétrica.
“ La manera de danzar , depende de tu forma de ser, cuando tú comienza aprender flamenco tienes dos opciones: O eres visceral, o eres armonioso, pero el Flamenco es muy terrenal. Al final las pasiones y delirios que llevas adentro te salen a flote”, dijo la bailaora que sonríe y lleva un sorbo de cerveza y parece que se pierde en el bar y que quiere salir volando.
Cuando la bailaora, decide escribir que es otro de sus vicios como también plantar y cuidar de su jardín. Descubre que en la danza gitana siempre existe un momento de transformación y mutación , que posee estado de ira , de tristeza, de paz y es por eso que cada vez que zapatea Maria se afirma más en el planeta.
Sus dos otras vocaciones como son: el escribir y el plantar, le sirvieron mucho para valorar aquel sentimiento instintivo casi animal, o mejor dicho salvaje. La escritura para Maria puede transportar a varias partes no terrenales,pero el jardín que cada mañana le hace vivir, ya es diferente, la naturaleza le entra por los ojos y el arte de plantar es como el flamenco cada cuidado y cada semilla es una afirmación de vida.
La muchacha Albers, se describe como una mujer libre y cuando la soledad golpea a su puerta , una bailaora diferente nace dentro de ella. Según su visión la Maria que esta sola frente al espejo y la Maria del espejo que también esta en frente de la otra, las dos se juntan y hacen el mejor espectáculo de Flamenco ya soñado por toda bailaora.
Esto se debe porque no existe público, explica la bailaora. La platea de un teatro, distrae la atención de la artista. Para Maria zapatear en la soledad es la invitación a un cuento donde la única lectora es ella.
“Yo siento serpientes dentro de mí, cuando bailo sola en mi casa y en mi espacio. Ellas demuestran la energía vital que tengo cuando zapateo”, y el rostro de Maria se ilumina en todo el lugar y la voz de Sabina le sigue a todos lados.
PD: Tuve el gusto de presentarle la música de Joaquín Sabina a Maria.
Andrés Lasso Ruales
Continuará ......................................................................


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